«No acepto que las personas que dirigen asociaciones, políticos o simples ciudadanos llamen al boicot de productos porque sean kosher o provengan de Israel. Deseo que la justicia muestre mayor severidad en este asunto. Por lo tanto he enviado una circular a los fiscales generales pidiéndoles que identifiquen y señalen todos los actos de incitación a la discriminación. Considero que todos los autores de estos actos deben ser procesados, previa identificación, y en particular cuando la llamada al boicot se haya hecho a través de Internet. En este sentido, acojo con satisfacción la determinación del fiscal en el caso de la persona que llamó al boicot de productos israelíes por medio de pegatinas en un centro comercial de Mérignac [1]». Así se expresó Michèle Alliot-Marie, ministra de Justicia, el 18 de febrero en su discurso en la cena del grupo de Burdeos del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF).
Activista condenada por poner pegatinas en los productos de las colonias
La «persona» que mencionaba la ministra se llama Sakina Arnaud. Pertenece a la Liga de los Derechos Humanos y participa en la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) en su región. Reprochándole que hubiera puesto pegatinas en los productos procedentes de colonias israelíes de Cisjordania, el supermercado Carrefour de Mérignac la denunció por «daños menores». Sin embargo la fiscalía recalificó la denuncia como «incitación a la discriminación racial, nacional y religiosa». Sobre esta nueva base, el tribunal de Burdeos la condenó, el 13 de febrero, a una multa de 1.000 euros más 1 euro por daños e intereses para las contrapartes civiles (la Asociación de Abogados sin Fronteras de Gilles-Wiliam Goldnade, que acaba de ser nombrado director del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia y la Cámara de de Comercio Francia-Israel) y 500 euros de gastos judiciales. ¡En cambio, Carrefour fue desestimado!
Tentativa de intimidación
Nadie duda de que las autoridades francesas hayan querido hacer una advertencia. Pero hay muchas posibilidades de que las acciones no terminen aquí. Ya en este momento los activistas de otras ciudades han sido convocados a la comisaría de policía o por la prefectura por haber participado en tal o cuál acción del BDS. Todo pese a que el 20 de mayo de 2009, en una respuesta al diputado Eric Raoult en la Asamblea Nacional, Michèle Alliot-Marie expresó: «Desde el comienzo del conflicto israelí-palestino en diciembre de 2008, varias asociaciones de defensa de la causa Palestina han intervenido en grandes superficies llamando al boicot de mercancías procedentes de Israel o de países que presuntamente prestan ayuda a ese país (…). Estas operaciones, hay que dejarlo claro, afectan a las importaciones de Israel y no a los productos cosher» [2].
¿El movimiento de solidaridad, mientras tanto, habría cambiado de orientación y de métodos para atacar a productos, tiendas y restaurantes judíos pro sionistas? El ministerio del Interior no señaló ninguna acción de ese tipo. Y con razón: el antisemitismo y el racismo siempre fueron radicalmente extraños al movimiento francés de solidaridad con Palestina. ¿Cómo puede una ministra de Estado contradecirse con tanto aplomo, al proferir una falsedad retomada por su cuenta por el propio Primer Ministro [3]? ¿Y por qué esta tentativa repentina de intimidar y desacreditar a quienes denuncian la impunidad de Israel?
La respuesta se encuentra quizás en la reciente confesión de Daniel Shek, embajador de Israel en Francia: «Animamos a las organizaciones a denunciar a los organizadores del boicot. Dirigimos las actividades políticas de la embajada en relación directa con los ministros, organizaciones, estudiantes y consumidores que despiertan [4]». Curiosamente esta intervención directa en los asuntos internos franceses no causó ninguna reacción del ministerio de Asuntos Exteriores. Podemos imaginar cómo habría reaccionado este último si el Delegado General de Palestina en Francia se hubiese jactado públicamente de haberse puesto de acuerdo con los miembros del gobierno y las asociaciones para organizar la presentación de denuncias contra la importación en fraude de productos de las colonias de Cisjordania bajo la denominación fraudulenta «made in Israel»...
Locura de los dirigentes israelíes
Pero la injerencia de Daniel Shek demuestra sobre todo la locura de los dirigentes israelíes frente a su creciente aislamiento, con la adopción por la Asamblea General de las Naciones Unidas del informe Goldstone (noviembre de 2009) y la firme posición adoptada por el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea con respecto a Jerusalén (diciembre), sin olvidar el Dubaigate (febrero de 2010). Mientras que la complicidad de la «comunidad internacional» condiciona más que nunca la posibilidad para Israel de continuar con su política antipalestina, esta «serie negra» tiene por qué preocupar a Benjamín Netanyahu, Avidgor Lieberman y Ehud Barak.
Mientras parte de la opinión pública, conmocionada por la masacre de Gaza y harta de la impunidad de Israel, entra a su vez en la arena para ejercer presión sobre los responsables económicos y políticos, obteniendo sus primeros éxitos, los gobiernos británico e irlandés exigen a Israel que etiquete los productos provenientes de las colonias. Veolia, empresa que por su participación en la construcción del tranvía de Jerusalén fue perdiendo mercados suculentos, ahora pretende retirarse. El banco Dexia deja de hacer préstamos a las colonias (excepto a las de Jerusalén). El poderoso Fondo Soberano noruego desinvierte en una sociedad encargada de la electrónica del muro. El fondo de pensiones danés PKA y el Banco Danske boicotean la colonización. Sin mencionar las «pequeñas victorias» obtenidas por las bases: Nuevas Fronteras que modifica su sitio y su catálogo, Soda-Club excluido de la Fiesta de la Vendimia en Montmartre, etc.
¿Una condena ilegal?
La contraofensiva jurídica coordinada por la embajada de Israel con las asociaciones pro israelíes y el apoyo de las autoridades francesas puede además chocar con una contradicción jurídica. Si al boicot a Israel y a sus productos les son especialmente aplicables los artículos 225-1 y 225-2 del Código Penal y el artículo 24, párrafo 8, de la ley del 29 de julio de 1881, en cambio, ninguna ley reprime la acción contra los productos de las colonias israelíes. Al contrario, estos productos son directamente mencionados por varios textos franceses y europeos:
* El Acuerdo de Asociación Unión Europea-Israel, que en su artículo 83 excluye los productos de las colonias de las ventajas fiscales de las que gozan los del «territorio israelí». Dicho de otra manera, deben pagar los impuestos que defraudan al presentarlos como productos de Israel. En su dictamen del 29 de octubre de 2009, el abogado general de la Corte Europea de Justicia, precisa que «el régimen preferencial en virtud del acuerdo CEE-Israel no puede aplicarse a un producto originario de Cisjordania y, más generalmente, de los territorios ocupados».
* El Código de Comercio francés, que prohíbe la falsificación de las «reglas sobre el origen» de los productos (y por lo tanto la mención «made in Israel» en lugar de «made in Palestine» o «made in Westbank», etc.).
* La Directiva Europea 2005/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo del 11 de mayo de 2005 «relativa a las prácticas comerciales desleales de las empresas hacia los consumidores». Esta directiva se incorpora al derecho francés por los artículos L 121-1 y siguientes del código del consumidor, que prevé y reprime las prácticas comerciales tramposas que creen una confusión o que reposen sobre alegaciones o presentaciones falsas o de una naturaleza que induzca a error al consumidor.
Si la campaña BDS decide concentrarse en los productos de las colonias [5], entonces puede apoyarse en la ley y conseguir poner un freno contundente a la contraofensiva elaborada minuciosamente por Daniel Shek. A menos que Alliot-Marie, califique al legislador (europeo y francés) de «antisemita» y que lo persiga como tal…
Notas:
[1] « Michèle Alliot-Marie: «Mi presencia entre ustedes esta noche es una ocasión para reafirmar el lugar de la comunidad judía dentro de nuestra nación», crif,org.
[2] Sesión única del miércoles 20 de mayo de 2009, Asamblea Nacional.
[3] En la última cena del CRIF, el 4 de febrero de 2010, François Fillon denunciaba los «escandalosos movimientos de boicot a los productos cosher o israelíes».
[4] The Marker, Tel-Aviv, 27 de enero de 2010.
[5] Omar Barghouti, quien participó en la iniciativa de la campaña y la coordinó del lado palestino, precisó en un texto muy reciente: «La dirección colectiva palestina del BDS siempre pensó que personas y organizaciones con conciencia que defienden los derechos humanos conocen mejor sus situaciones respectivas y son las más capaces de decidir los medios y los ritmos apropiados para construir el movimiento BDS en sus propios lugares. A veces, apuntar tácticamente sólo a los productos de las colonias puede ser el mejor medio para hacer progresar una campaña», «Boycott ‘Ariel’ and the Rest! All Israeli Academic Institutions are Complicit in Occupation and Apartheid», Palestinian Campaign for the Academic and Cultural Boycott of Israel.
Fuente: http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2010-02-22-Boycott-la-contre-offensive-d |